Hola, me llamo Clara y os quiero presentar mis jabones artesanos naturales, un capricho y un placer para regalar(se) salud. De uso cosmético y tratante, corporal y/o facial. Llamados también. jabones de tocador o de baño. Antes de seguir, dar las gracias a mi amiga María, de Asturias, por ser la primera inspiración y por estar ahí, un gran apoyo en cualquier asunto
Todo empezó al encapricharme de sus jabones, algo nuevo y desconocido para mi y apetitoso de probar, y hasta aquí me ha llevado el capricho, a intentar hacérmelos yo y como este mundo engancha que no veas, no puedes dejar de jabonear, y surgió la necesidad de darles salida, pues son productos perecederos. Los fabrico con el método de proceso en frío en el que el 90-95 % de los ingredientes son grasas (en mis jabones con aceites y mantecas vegetales principalmente y aceites esenciales, aunque algunos también elaboran con sebos animales) que saponifican (se convierten en jabón) al reaccionar con un álcali (en mi caso uso sosa cáustica porque hago jabones sólidos).
No os asustéis por la sosa, los que no conocen nada del tema, la sosa es necesaria para convertir las grasas en jabón (en la época industrial y por motivos históricos, la sosa sustituyó a la ceniza que se empleaba en los orígenes de la historia del jabón), y se añade la mínima cantidad necesaria que es proporcional a unos índices según los aceites a utilizar y sus cantidades en la fórmula. En el proceso de curación, a la vez que el jabón va secándose, la sosa va trabajando y va perdiendo su efecto corrosivo y demás. Ya a las 48 horas pueden manipularse si ha gelificado correctamente aunque mejor con guantes por si algo ha salido mal y hay bolsas de líquido que pueden irritar si hay ahí algo de sosa separada. Pero seguirán necesitando de 4 semanas mínimo a 6 semanas de curación según los aceites empleados. Los de aceite de oliva tardan más en secarse que otros pero todo depende del clima, la temperatura del lugar, etc….muchas cosas pueden estropear la ilusión.
El producto resultante, el jabón en si, son las grasas saponificadas y las no saponificadas, aparte de la glicerina, la cual en estos jabones se encuentra en mayor cantidad que en cualquier jabón industrial. Las grasas o aceites que no han saponificado actúan como sobreengrasante y aportarán las propiedades que cada uno de esos aceites y otros ingredientes tengan.
En el caso de aceites o ingredientes delicados o especiales, se añaden en el momento justo, en lo que se conoce como traza, y así no pierden tanto sus propiedades y conservan parte porque la sosa, que se trabaja al principio y sube mucho de temperatura (puede alcanzar más de 65 ºC), ya no les afecta tanto. Este blog no pretendía ser didáctico porque hay muchísima información en internet y de fácil acceso, y hay tantos ingredientes y tantas propiedades…que resultaría muy repetitivo, la verdad. No obstante, trataré de no olvidar al menos algunos conceptos generales y/o básicos. Y que una debe ser generosa y así como va aprendiendo de las experiencias que comparten otros, debe compartir conocimientos y experiencias también para que aprendan otros... He explicado el método por encima para que se valore y se aprecie más y mejor este tipo de productos.
Este blog sólo pretende ser como un catálogo de exposición de mis queridos jabones. Y si de paso pueden inspirar o emocionar a solo una persona, como a mi me pasó con los blogs de los demás, me daré por satisfecha. Además, si alguien quiere preguntarme algo también le atenderé con gusto en la medida de lo posible, hasta donde lleguen mis conocimientos y experiencia porque los jabones al igual que los jardines (otra de mis aficiones) son cosas variables, cambiantes, y tienen tantas posibilidades que son susceptibles de innovarse. Otra cualidad a favor, ya que así no se convierte en una actividad aburrida o rutinaria.